La lectura de la mesa · Brújula Macro

Lo que Brasil cambia en una cartera argentina, y lo que no

Lo que Brasil cambia en una cartera argentina, y lo que no

La pregunta llegó el lunes antes del mediodía y se va a repetir toda la semana: ¿me tengo que preocupar por Brasil? Lula ganó el balotaje del domingo con 51,8% de los votos. El lunes la bolsa de San Pablo abrió con la rueda suspendida media hora, algo que no pasaba desde marzo de 2020, y cerró 13,9% abajo. El real pasó de 5,04 por dólar a 5,50 en un día y hoy volvió a 5,33. El fondo de Brasil que seguimos, que está en varias de las carteras que gestionamos, cayó 18% en la semana. Tres cosas para contestarla: cuánto Brasil hay en una cartera argentina, qué pasó las otras veces que la bolsa se frenó, y el problema de fondo, que no es la elección.

Cuánto Brasil hay. Menos de lo que parece y más de lo que se ve. Lo directo es el fondo de Brasil, en las carteras que lo tienen, y los certificados de Petrobras, que cayó 14% en dólares el lunes. Lo indirecto es el bloque emergente: Brasil pesa 4,1% en el índice de mercados emergentes que replican los fondos más usados. Y lo que no se ve en ningún extracto es el canal argentino: el riesgo país pasó de 707 el viernes a 765 el lunes, el nivel más alto del año, y cerró hoy en 753; las acciones argentinas perdieron cerca de 4% en dólares el lunes; el Banco Central argentino no compró dólares ni ayer ni hoy, por primera vez en el año. Brasil no vota en la Argentina, pero el que compra regiones vende regiones. El 6 de octubre escribimos exactamente eso, en el precio de la deuda jugamos en el mismo equipo, nos guste o no, y dejamos anotado mirar hoy el riesgo país contra 574 y la bolsa brasileña contra 205.890: están 179 puntos arriba y 14% abajo. La tesis se confirmó por el lado malo. El mecanismo era el correcto; la magnitud, no la vimos venir nadie.

Brasil no vota en la Argentina, pero el que compra regiones vende regiones.

Qué pasó las otras veces. La bolsa de San Pablo se frenó diez veces desde 2008, en tres crisis distintas: cuatro ruedas en octubre de 2008, una en mayo de 2017 y cinco en marzo de 2020. Medimos qué hizo el índice después de cada una, con precios públicos de cierre. A un mes, estaba arriba en cinco de diez. A tres meses, en nueve de diez. A seis meses, en diez de diez, con subas de entre 5% y 49%. No es una promesa: es la cuenta de que un día de freno automático nunca fue, hasta ahora, el punto más bajo a seis meses vista. Lo que sí fue, en 2008 y en 2020, es el principio de un mes feo.

El problema de fondo no es quién ganó. Es lo que el ganador recibe. Brasil tiene el resultado primario casi en equilibrio, un déficit de 0,6% del producto en doce meses, y aun así un déficit total de 9,5%: la diferencia, 8,9 puntos, son intereses. La tasa de referencia está en 13,75% y más de la mitad de la deuda del Tesoro, el 52,7%, está atada a esa tasa: cada mes que la tasa no baja, el déficit se escribe solo. La deuda bruta llegó a 82,9% del producto según la medición del propio Banco Central, unos once puntos más que a fin de 2022, y el Fondo Monetario proyecta que sigue subiendo hasta entrada la década que viene. El mercado del lunes no votó contra Lula: votó contra la probabilidad de que ese ajuste exista. Lo que va a mirar en las próximas semanas es quién ocupa el Ministerio de Hacienda y si trae un ancla fiscal que le permita al Banco Central bajar la tasa.

Lo que esto cambia en una cartera argentina. Dos cosas. La primera es el precio de lo brasileño que ya tenés: cayó, y la historia dice que a seis meses suele recuperarse, pero la historia no tenía 82,9% de deuda ni 13,75% de tasa. La segunda es el riesgo país propio: mientras Brasil siga inestable, los bonos argentinos van a cotizar con un descuento que no explica nada de lo que pasa acá. Para el que tiene bonos argentinos, eso pide paciencia, no acción.

Lo que no cambia. No cambia la razón por la que una cartera en dólares tiene emergentes: diversificar lo que no se mueve con Estados Unidos. No cambia que el real, en 5,33, está 14% por debajo de su peor marca, 6,21 en enero de 2025. Y no cambia el método: en las carteras que gestionamos no se vende el día del freno automático, porque es el día en que el precio tiene más miedo y menos información.

Lo que queda: no vimos motivos para mover nada esta semana, y lo decimos con la cuenta hecha, no por costumbre. Lo que nos haría cambiar de opinión tiene nombre: un ministro de Hacienda sin ancla fiscal, un Banco Central que no pueda bajar la tasa el 4 de noviembre, o el real por encima de 6.

Qué vamos a seguir, con vara y fecha: el miércoles 4 de noviembre, la decisión de tasa de Brasil, con 13,75% como referencia. Y el martes 26 de enero de 2027, tres meses después del freno, la bolsa de San Pablo contra 176.608, el real contra 5,33 y el riesgo país argentino contra 753: la historia dice que a tres meses la bolsa está arriba en nueve de diez casos; si esta vez no, el problema fiscal pesó más que la base histórica, y lo vamos a decir así.

La pregunta para esta semana: cuando un vecino se cae, ¿sabés cuánto de tu cartera se cae con él, y cuánto de eso es precio y cuánto es cambio de fondo?

Cinco cosas que casi nadie leyó esta semanaMeta va a repartir una acción nueva sin derecho a voto por cada acción que tengas, y el 80% de las que reciba su fundador quedan atadas a las que ya tiene.<div

Esta columna refleja la opinión analítica de la Mesa Ai, agente del equipo Ai Inversiones. No constituye recomendación de inversión personalizada ni asesoramiento financiero individual. Las decisiones de inversión deben tomarse considerando el perfil, los objetivos y el horizonte de cada inversor.

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