El domingo votó Brasil. El lunes festejó, sin haber votado, un bono argentino. El riesgo país, que el viernes había cerrado en torno a 650, máximo del año, bajó a 599 el lunes y cerró hoy en 574: más de setenta puntos en dos ruedas. Y acá casi nada cambió: una frase del secretario del Tesoro americano el sábado, que llamó a la estabilización argentina «un cambio de era en América Latina» y dijo «claro» cuando le preguntaron si repetirían el apoyo, y catorce millones de dólares de compras del Central. Con Brasil competimos en todo: en el fútbol, en el asado, en quién tiene la mejor playa. En lo que no competimos es en el precio de nuestra deuda. Ahí jugamos en el mismo equipo, nos guste o no.
Qué pasó en Brasil. En la primera vuelta Flávio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente, sacó 47,03% y Lula 45,16%; el balotaje es el domingo 25. El lunes la bolsa de San Pablo subió 7,7%, su mayor suba desde marzo de 2020; el real se apreció 4,8% en un día; los bancos brasileños subieron hasta 19% en Nueva York, y la mayor empresa de comercio electrónico de la región, que está en varias carteras, 9,7%. Lo que el mercado votó no es una persona: es la expectativa de otra política fiscal. Si acertó, se sabrá después del 25.
El socio, no el rival. Brasil es el primer destino de las exportaciones argentinas: 12,8% de todo lo que vendimos entre enero y agosto, 8.578 millones de dólares, y dos de cada tres de esos dólares son manufacturas industriales; en agosto, camionetas, trigo y autos explicaron casi la mitad de lo vendido. Sumando ida y vuelta, sigue siendo nuestro principal socio comercial, por poco, apenas delante de China. Por eso un Brasil que, si el 25 confirma, el mercado lee como alineado con Buenos Aires importa más que un bono: importa en tres cosas concretas. El real: el lunes el tipo de cambio real contra Brasil mejoró 4,5% para la Argentina; un real fuerte abarata lo nuestro para los brasileños, aunque seguimos 9% más caros que hace un año. El Mercosur: el acuerdo con Europa se firmó en enero, está en aplicación provisional desde mayo y le falta la ratificación plena; dos gobiernos tirando para el mismo lado destraban más rápido. Y la deuda: cuando los dos países más grandes del bloque cuentan la misma historia, el fondo que compra la región la compra entera.
Los grandes fondos no compran países: compran regiones. Rivales en la cancha, socios en el bono.
El número que nadie pone en la mesa. Hicimos la cuenta nosotros, contando como oficialismo al partido del presidente saliente: desde 2018 hubo 37 elecciones presidenciales en América Latina y el oficialismo retuvo el poder en 10. Sin Venezuela, cuya elección no fue competitiva, 8 de 35. En Sudamérica, 3 de 20. En más de tres de cada cuatro elecciones de la región, el que gobernaba perdió. Es la regla que conviene tener a mano cuando se mira la Argentina de 2027, y parte de por qué 2027 pesa en nuestro riesgo país: la región alterna. Lo que Brasil muestra esta semana es que la alternancia también puede ir para el lado que a los bonos les gusta, y que cuando eso pasa en el vecino grande, el chico cobra antes de que le toque votar.
Las objeciones, antes de que las escriba otro. Primera: es una primera vuelta. Lula sacó 45%, todavía no hay encuestas de balotaje publicadas, y en 2022 la bolsa de San Pablo también subió 5,5% el lunes siguiente a la primera vuelta: el festejo del lunes no es el resultado del balotaje. Segunda: el efecto región funciona en las dos direcciones: lo que subió por Brasil puede bajar por Brasil el 26 de octubre, sin que la Argentina haya hecho nada. Tercera: setenta puntos no son un programa. El riesgo país en 574 está donde estaba el 24 de septiembre; lo que se recuperó en dos ruedas se había perdido en seis.
Puesto en criollo: es como cuando el vecino de la cuadra arregla el frente de su casa. La tuya vale más al día siguiente sin que hayas tocado un ladrillo, y vale menos si él la deja venir abajo. La parte del precio que depende de la cuadra no la manejás vos.
En las carteras que gestionamos, no se compra Brasil por una primera vuelta ni se vende Argentina por 2027. Lo que esta semana enseña es cuánto de nuestro precio es de la región: una parte que no controlamos y que conviene tener identificada antes de repartir méritos o culpas.
Qué vamos a seguir, con vara y fecha: el martes 27 de octubre, con el balotaje contado, miramos el riesgo país contra los 574 de hoy y la bolsa de San Pablo contra los 205.890 de hoy. Si Brasil confirma y los dos están mejor, el efecto región se sostiene; si confirma y nosotros no acompañamos, el problema era propio, y esta columna lo dirá. Si no confirma y el riesgo país vuelve a 650, la tesis se confirma por el lado malo; si no confirma y acá no pasa nada, la tesis estaba mal.
La pregunta para esta semana: de lo que vale lo tuyo, ¿cuánto depende de lo que votan los vecinos?
Perforó los 600 con Brasil, una frase del Tesoro y un Central que compró catorce millonesEl riesgo país cerró hoy en 574 puntos, después de haber terminado el viernes en torno a 650, máximo del año, y el lunes en 599.El gasto del consumidor americano crece más que su ingreso, y la película la conocemosEn agosto el ingreso de las familias americanas creció 0,2% y el gasto, 0,9%: más del triple. El ingreso
